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Relatos de la Ciudad por: Apol.lònia Fontanet La escultura “Encuentros” de Lorenzo Quinn, es una gigantesca bola del mundo, transparente, realizada con cristal y resina de bronce. En su interior una enorme mano con un dedo extendido que señala Baleares. Fue encargada al artista por la Fundación Turística y Cultural de les Illes Balears y donada al Ayuntamiento de Palma, el cual decidió su ubicación. Esta obra artística, pretende reflejar simbólicamente, el viaje a Mallorca desde todos los puntos geográficos posibles. Mano y esfera son los dos símbolos que utiliza el artista en su escultura. Dicha simbología nos hace reflexionar sobre la gran acogida turística y de inmigración en la que está inmersa la Isla en estas últimas décadas. Variedad de culturas procedentes de todo el mundo, señalan como punto de destino las Islas Baleares. Las Baleares como intersección de personas originarias de los más dispares lugares del mundo, como crisol de culturas. ¡Ay! Si nuestros abuelos mallorquines levantaran la cabeza y se encontraran con esta mezcla de razas paseando libremente por las calles de la ciudad. Más de uno, seguramente no reconocería “Sa Roqueta”. Para Quinn, las obras de arte deben ser algo más que un objeto simplemente decorativo. Deben transmitir algún sentimiento. Según el artista, las obras hay que sufrirlas. Nunca mejor dicho, la ciudad palmesana sufrió la disputa ocasionada por la ubicación de su escultura “Encuentros”. La instalación de la esfera, en el Paseo Marítimo, fue interrumpida por los miembros de las autoridades portuarias que alegaban la ausencia de permisos. Una vez obtenido el visto bueno de las autoridades marítimas, sigue la polémica por parte de algunas asociaciones mallorquinas, debido al impacto visual que ocasionaba la obra en pleno centro histórico de Palma. Mencionan que la obra de Quinn restaba visibilidad a algunos bienes patrimoniales. Y por lo que se ve también a los conductores que por allí circulaban, a que la gran “bola del mundo” padeció numerosos impactos de los coches, por lo cual, tuvo que ser desmontada y rehabilitada en las instalaciones municipales. ¿A qué fueron debidas las frecuentes colisiones contra el monumento?¿ os conductores quedaban boquiabiertos ante tan hermosa obra, y como si de expertos críticos se tratasen comentaban al resto de los ocupantes su opinión sobre la estatua?¿Seguían la dirección indicada por el dedo de la obra?¿Querían los viajeros formar parte de ella?... Finalmente, Encuentros” fue trasladada y montada de nuevo en la rotonda de Gran Vía Asima, dónde esperamos que pueda disfrutar de un merecido descanso
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